viernes, 26 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
Considero a Arguedas como un grande de la literatura peruana, es por ello que el homenaje brindado en diversas instituciones del Perú hacia éste, es de bastante reconocimiento y remembranza, ya que tras cien años de historia y belleza literaria dejó huella mediante cada escrito realizado, caracterizado solemnemente por su singular defensa ante el abuso indigenista.
A pesar de tener una personalidad en la que predominaba su constante depresión, logró expresarse correctamente para relatar y fundamentar sus ideas a base de experiencias personales e imaginación, estando siempre en contra de esa manera prepotente, injusta y despectiva de mirar a la gente indígena.
José María Arguedas transformó la conciencia social y política sobre la realidad y problemática de las comunidades indígenas, además de mostrar claramente situaciones aún presentes en el mundo actual, debido a esto, sus obras literarias, se prestan a la interpretación de un espíritu atormentado, e identificado con el pueblo indígena.
Gracias a su pasión y compromiso con su arte literaria, podemos gozar y sentir el placer de armonizar nuestro día con tan bellos y realistas pensamientos, logrando fortalecer nuestra identidad y orgullo por la cultura peruana.
Si bien es cierto que su vida concluyó debido a un lamentable hecho, podemos deslindar variadas conclusiones y suposiciones del porqué de la decisión tan drástica del suicidio, una de ellas que considero válida es debido a las características de su personalidad, como ya lo mencioné anteriormente, en su vida primaba la depresión, la cual era constante e intensa algunas veces, tal vez era simplemente parte del tipo de temperamento o una enfermedad la cual afectó su trayectoria y tal vez también favoreció en la misma, porque gracias a ésta, encontró una forma de desahogo mediante cada hoja que llenaba.
Finalmente, realzo al siempre recordado José María Arguedas como un escritor irreemplazable, reflexivo, apasionado, y digno de homenajear no sólo en la sociedad en general, sino en el interior de cada lector identificado con nuestro querido Perú.
martes, 9 de agosto de 2011
POEMA
IMAN GUAYASAMIN
¿Maypachamantan Guayasamin kallpayki oqarikun?
Qaqchaq urpi, yawar qapariq
¿maypachamantapunin ukupacha kanchariq ñawiki
cielo kañaq makiyki?
Uyuriway, rauraq wayqey.
Ñakay pacha mitata
runa kiriq punchauta,
waqachiq tuta
runa, runa mikuq uyanta,
wiña wiñaypaq churanki
mana pipa kuyuchiy atinanta
¡maykamaraq changanki!
Runa wagacun
wayrapa kallpanta mikuchun,
qan rayku.
Wayasamin sutiyki
intipa quepa ñeqen churinkunapa qaparisganmi
Quito muyup apu wamanikunapa katatatasqan
waqascan, riti mirasqan,
cielomantapas astawan sinchi sombran.
Manan chayllachu:
Estados Unidos, China, Tawantinsuyu
tukuy llaqtapi runakuna ñakasqanta,
imaymana mañakusqanmanta
qan, rauraq waygey, qaparinki,
Apurimaq mayu astawan hatun
astawan mana tanichiq simiwan.
¡Allinmi, waygey! ¡Estabín, Oswaldo!
Qaqchaq urpi, yawar qapariq
¿maypachamantapunin ukupacha kanchariq ñawiki
cielo kañaq makiyki?
Uyuriway, rauraq wayqey.
Ñakay pacha mitata
runa kiriq punchauta,
waqachiq tuta
runa, runa mikuq uyanta,
wiña wiñaypaq churanki
mana pipa kuyuchiy atinanta
¡maykamaraq changanki!
Runa wagacun
wayrapa kallpanta mikuchun,
qan rayku.
Wayasamin sutiyki
intipa quepa ñeqen churinkunapa qaparisganmi
Quito muyup apu wamanikunapa katatatasqan
waqascan, riti mirasqan,
cielomantapas astawan sinchi sombran.
Manan chayllachu:
Estados Unidos, China, Tawantinsuyu
tukuy llaqtapi runakuna ñakasqanta,
imaymana mañakusqanmanta
qan, rauraq waygey, qaparinki,
Apurimaq mayu astawan hatun
astawan mana tanichiq simiwan.
¡Allinmi, waygey! ¡Estabín, Oswaldo!
QUE GUAYASAMIN
Paloma que castiga
sangre que grita.
¿Desde qué tiempos se hicieron tus ojos que descubren
los mundos que no se ven,
tus manos que el cielo incendian?
Escucha, ardiente hermano,
El tiempo del dolor,
de los días que hieren,
de la noche que hace llorar,
del hombre que come hombres,
para la eternidad lo fijaste
de modo que nadie será capaz de removerlo,
lo lanzaste no sabemos hasta qué límites.
Que llore el hombre
que beba el suavísimo aliento de la paloma
que coma el poder de los vientos,
en tu nombre.
Wayasamin es tu nombre;
el clamor de los últimos hijos del sol,
el tiritar de las sagradas águilas que revolotean Quito,
sus llantos, que acrecentaron las nieves eternas,
y ensombrecieron aún más el cielo. No es solo eso:
el sufrimiento de los hombres en todos los pueblos;
Estados Unidos, China, el Tawantinsuyo
todo lo que ellos reclaman y procuran.
Tú, ardiente hermano
gritarás todo esto
con voz aún más poderosa
e incontenible que el Apurimac.
OBRAS LITERARIAS
Arguedas siempre se ha caracterizado por ser un autor con una narrativa interesante y particular, puesto que en la mayoría de sus obras parte del tema principal es el del mundo indígena. De esta forma ha escrito una gran variedad de textos con su peculiaridad que lo caracteriza.
Novelas y cuentos
Aunque no fue diestro en el manejo de las técnicas narrativas modernas, su literatura (basada especialmente en las descripciones) supo comunicar con gran intensidad la esencia de la cultura y el paisaje andinos.
A continuación, una lista de sus creaciones literarias en prosa:
- · 1935 - Agua. Colección de cuentos integrada por: Agua, Los escoleros y Warma kuyay. Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
- · 1941 - Yawar Fiesta. Novela. Revisada en 1958.
- · 1954 - Diamantes y pedernales. Novela, conjuntamente con una reedición del libro Agua y el cuento «Orovilca».
- · 1955 - «La muerte de los Arango». Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
- · 1958 - Los ríos profundos. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
- · 1961 - El Sexto. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
- · 1962 - La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
- · 1964 - Todas las sangres. Novela.
- · 1965 - El sueño del pongo. Cuento, en edición bilingüe (castellano-quechua).
- · 1967 - Amor mundo. Colección de cuatro cuentos de tema erótico: «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».18
- · 1971 - El zorro de arriba y el zorro de abajo. Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente.
- Recopilaciones póstumas:
- · 1972 - El forastero y otros cuentos (Montevideo, Sandino). Contiene «El barranco», «Orovilca», «Hijo solo» y «El forastero».
- · 1972 - Páginas escogidas (Lima, Editorial Universo S.A.). Selección de la obra de Arguedas, editada por Emilio Adolfo Westphalen.
- · 1973 - Cuentos olvidados (Lima, Ediciones Imágenes y Letras). Compilación de cuentos perdidos en periódicos y revistas de los años 1934 y 1935.
- · 1974 - Relatos completos (Buenos Aires, Editorial Losada). Contiene los siguientes importantes relatos: «Agua», «Los escoleros», «Warma kuyay», «El barranco», Diamantes y pedernales, «Orovilca», «La muerte de los Arango», «Hijo solo»,La agonía de Rasu Ñiti, El sueño del pongo, «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».
- Escritos primero en quechua, y luego traducidos al español por el mismo autor, los poemas de Arguedas asumen conscientemente la tradición de la poesía quechua, antigua y moderna, convalidan la visión del mundo que la anima, revitalizando sus mitos esenciales y condensan en un solo movimiento la protesta social y la reivindicación cultural.
- · 1962 - Túpac Amaru Kamaq taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Túpac Amaru. Himno-canción.
- · 1966 - Oda al jet.
- · 1969 - Qollana Vietnam Llaqtaman / Al pueblo excelso de Vietnam.
- · 1972 – Katatay y otros poemas. Huc jayllikunapas. Poemas en versiones quechua y española. Publicado póstumamente por Sybila Arredondo de Arguedas.
Estudios etnológicos, antropológicos y del folclore
Estos conforman la mayor parte de su producción escrita (solo un 12 % de esta corresponde a su narrativa).
- · 1938 - Canto kechwa. Con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Edición bilingüe preparada en la prisión.
- · 1947 - Mitos, leyendas y cuentos peruanos. Recogidos por los maestros del país y editados en colaboración con Francisco Izquierdo Ríos.
- · 1949 - Canciones y cuentos del pueblo quechua.
- · 1953 - Cuentos mágico-realistas y canciones de fiestas tradicionales - Folclor del valle del Mantaro.
- · 1956 - Puquio, una cultura en proceso de cambio.
- · 1957 - Estudio etnográfico de la feria de Huancayo.
- · 1957 - Evolución de las comunidades indígenas. Premio Nacional Fomento a la Cultura Javier Prado en 1958.
- · 1958 - El arte popular religioso y la cultura mestiza.
- · 1961 - Cuentos mágico-religiosos quechuas de Lucanamarca.
- · 1966 - Poesía quechua.
- · 1966 - Dioses y Hombres de Huarochirí. Hermosa traducción directa al castellano, de los mitos de la creación del mundo de la recopilación hecha por el sacerdote cuzqueño Francisco de Ávila a fines del siglo XVI, en la provincia de Huarochirí.
- · 1968 - Las comunidades de España y del Perú.
- · 1975 - Señores e indios - Acerca de la cultura quechua. Compilación de Ángel Rama.
- · 1976 - Formación de una cultura nacional indoamericana. Compilación debida a Ángel Rama y cuyo título «busca interpretar... una preocupación central de Arguedas».
VIDA..
Escritor y antropólogo peruano. Su labor como novelista, como traductor y difusor de la literatura quechua, y como antropólogo y etnólogo, hacen de él una de las figuras claves entre quienes han tratado, en el siglo XX, de incorporar la cultura indígena a la gran corriente de la literatura peruana escrita en español desde sus centros urbanos. En ese proceso sigue y supera a su compatriota Ciro Alegría. La cuestión fundamental que plantean estas obras, pero en especial la de Arguedas, es la de un país dividido en dos culturas —la andina de origen quechua, la urbana de raíces europeas— que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son el núcleo de su visión. Nacido en Andahuaylas, en el corazón de la zona andina más pobre y olvidada del país, estuvo en contacto desde la cuna con los ambientes y personajes que incorporaría a su obra. La muerte de su madre y las frecuentes ausencias de su padre abogado, le obligaron a buscar refugio entre los siervos campesinos de la zona, cuya lengua, creencias y valores adquirió como suyos. Como estudiante universitario en San Marcos, empezó su difícil tarea de adaptarse a la vida en Lima sin renunciar a su tradición indígena, viviendo en carne propia la experiencia de todo trasplantado andino que debe aculturarse y asimilarse a otro ritmo de vida. En los tres cuentos de la primera edición de Agua (1935), en su primera novela Yawar fiesta (1941) y en la recopilación de Diamantes y pedernales (1954), se aprecia el esfuerzo del autor por ofrecer una versión lo más auténtica posible de la vida andina desde un ángulo interiorizado y sin los convencionalismos de la anterior literatura indigenista de denuncia. En esas obras Arguedas reivindica la validez del modo de ser del indio, sin caer en un racismo al revés. Relacionar ese esfuerzo con los planteamientos marxistas de José Carlos Mariátegui y con la novelística políticamente comprometida de Ciro Alegría ofrece interesantes paralelos y divergencias. La obra madura de Arguedas comprende al menos tres novelas: Los ríos profundos (1956), Todas las sangres (1964) y El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971); la última es la novela-diario truncada por su muerte. De todas ellas, la obra que expresa con mayor lirismo y hondura el mundo mítico de los indígenas, su cósmica unidad con la naturaleza y la persistencia de sus tradiciones mágicas, es Los ríos profundos. Su mérito es presentar todos los matices de un Perú andino en intenso proceso de mestizaje. En Todas las sangres, ese gran mural que presenta las principales fuerzas que luchan entre sí, pugnando por sobrevivir o imponerse, recoge el relato de la destrucción de un universo, y los primeros balbuceos de la construcción de otro nuevo. Otros relatos como El sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962) y Amor mundo (1967) complementan esa visión. El proceso de adaptación a la vida en Lima nunca fue del todo completado por Arguedas, cuyos traumas acarreados desde la infancia lo debilitaron psíquicamente para culminar la lucha que se había propuesto, no sólo en el plano cultural sino también en el político. Esto y la aguda crisis nacional que el país empezó a sufrir a partir de 1968, lo empujaron al suicidio, que no hizo sino convertirlo en una figura mítica para muchos intelectuales y movimientos empeñados en la misma tarea política.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)